Una nueva oportunidad perdida

Resaca de la reunión del grupo de despropósitos de la CIVEA

El pasado martes 29 de marzo se reunió el Grupo de Trabajo de la Comisión de interpretación, vigilancia, estudio y aplicación (CIVEA) del convenio colectivo del PDI laboral de las universidades andaluzas. Aunque tanto instituciones como sindicatos están en la mesa, el caso de los representantes de todos los trabajadores es especialmente hiriente. Si atendemos a las notas informativas remitidas por CC.OO. y FETE-UGT, concluimos que estuvieron en dos reuniones distintas y ninguna positiva para nadie.

En una clara desconexión con la realidad económica que al día siguiente puso de manifiesto el Ministro de Hacienda y en un gesto más de manifiesto abandono de los colectivos de trabajadores históricamente precarizados, ambos sindicatos dedicaron la reunión a intentar mejorar el sueldo del personal estable en lugar de trabajar en la estabilización de docentes con contratos temporales. Si nos creemos a FETE-UGT, no hubo acercamiento de posturas y si atendemos a lo que cuenta CC.OO. ni se trató el tema que, recordemos, iba en el orden del día con anterioridad al de los quinquenios y sexenios.

En CC.OO. dicen ser “conscientes del tratamiento urgente de otros muchos temas de gran relevancia” como el “establecimiento de una carrera docente e investigadora para investigadores posdoctorales de reincorporación”. Ya en campaña electoral se jactaban de haber incluido el tema en el orden del día… para después no tratarlo en las reuniones del Grupo de Trabajo y meses más tarde acabar calificándolo como “de difícil encaje en el seno de la CIVEA por el contenido en el articulado del I Convenio Colectivo del PDI-L” y así usarlo para sus propios fines solicitando una convocatoria de la Mesa General de Negociación Andaluza. No deja de ser curioso que en el pasado no tuviesen problemas en aplicar la promoción automática a otros colectivos por los que evidentemente nos alegramos. No fue fácil, para ello tuvieron que redactar nuevos acuerdos anexos e incluso reinterpretar el Convenio Colectivo. No hizo falta convocar nada más.

Con los investigadores Ramón y Cajal miran a otro lado. Una y otra vez. Son conscientes de que ese articulado del Convenio nació en falso y obviando la normativa previa que nos otorga de forma expresa los mismos derechos que a otras figuras docentes de similar categoría. Miran a otro lado porque saben que su postura es jurídicamente insostenible. Miran a otro lado porque lejos de dar una solución inclusiva y definitiva, nos usan una vez más en beneficio propio y en detrimento de un colectivo que, erróneamente, creen minoritario. Si mirasen de frente tan solo en la UMA, verían a 16 investigadores Ramón y Cajal pero verían también a los más de 30 trabajadores en formación y a los técnicos que dependen de nuestros proyectos.

La Universidad de Málaga lo ve y las respectivas secciones sindicales de la UMA han empezado a verlo. Sólo queda el resto de universidades y las organizaciones sindicales a nivel Andaluz tengan la misma altura de miras y dejen de designar personas que usan las mesas negociadoras en su propio beneficio.